Diferencia entre inflamación, alergia e intolerancia

Muchas personas confunden estas tres dolencias o usan los términos “alergia”, “intolerancia” e “inflamación” indistintamente para describir su problema, como si se tratara de sinónimos, pero en realidad son distintos entre sí.

La principal diferencia entre estos radica en su origen, ya que poseen diferentes causas y síntomas.

Alergia alimentaria

Por lo general, el primer contacto entre una sustancia y el sistema inmunitario sirve para reconocerla y clasificarla. Si el organismo determina que se trata de una materia hostil, lo atacará la próxima vez que se encuentre con él.

Cuando el enfrentamiento se produce, el cuerpo actúa rápidamente ante lo que considera un riesgo inminente. En cuestión de minutos, los glóbulos blancos producen anticuerpos que rodean el alimento con el fin de neutralizarlo.

A continuación, se libera histamina, un químico proinflamatorio causante de las reacciones alérgicas.

Inflamación alimentaria

El sistema inmune también está implicado en la afección conocida como inflamación pero en este caso no se trata de una reacción inmediata que surja al primer contacto con el alimento en cuestión.

El paciente desarrolla esa inflamación con el tiempo debido a que consume un determinado grupo de alimentos en cantidad excesiva o porque su cuerpo ha superado el umbral de aceptación al mismo.

Normalmente se emplea la reintroducción gradual de los alimentos hasta que el organismo vuelve a asimilarlos de manera natural y sin provocar los síntomas de malestar que afectaban al paciente.

La inflamación alimentaria es mucho menos grave que una alergia o intolerancia pero es cierto que puede llegar a suponer todo un problema para la persona que la sufra, además de afectar a enfermedades ya presentes en el cuerpo.

Intolerancia alimentaria

LA principal diferencia radica en las causas de la intolerancia, ya que éstas se originan en el sistema digestivo, más que en el inmunitario.

Particularmente, la intolerancia se produce debido a la ausencia de enzimas, moléculas proteicas que se encargan, entre otras cosas de descomponer los alimentos. En cuanto a los síntomas, la intolerancia también se manifiesta de formas que nos recuerdan a los de la inflamación y los menos letales de la alergia.

Abstenerse de ciertos alimentos, consumirlos en muy pequeñas porciones (solo en casos específicos) o buscar sustitutos son las principales medidas para lidiar con la intolerancia alimentaria.

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